Marian Lutzky, Valentina Nielsen y Carolina Bruna dialogaron en Gota de Lluvia sobre la forma en que la literatura infantil y el pensamiento chileno abren espacios para que niños y jóvenes cuestionen su entorno con autonomía.
Filosofía e infancias: el proyecto Corazón del Bosque en Gota de Lluvia
Marian Lutzky, Valentina Nielsen y Carolina Bruna, integrantes del proyecto Corazón del Bosque, fueron las invitadas en un nuevo episodio de Gota de Lluvia. Esta iniciativa busca integrar el pensamiento filosófico chileno en la etapa escolar mediante talleres dirigidos a niños, niñas y jóvenes de Valdivia.
Ética, amistad y naturaleza son los ejes centrales sobre los cuales han reflexionado los estudiantes durante las sesiones. El proyecto tiene como propósito principal relevar la voz de las infancias para que se transformen en protagonistas de su propio pensamiento, en lugar de ser meros receptáculos de la información adulta.
Metodología y mediación lectora
El fomento de la reflexión se logra mediante el estudio de pensadores nacionales como Luis Oyarzún, Humberto Giannini y Carla Cordua. Para concretar estos encuentros, se utiliza literatura infantil y bitácoras creativas, recursos que se materializan en un libro de libre descarga destinado a motivar a otros educadores a replicar estos diálogos. Tal como señalan sus creadoras, el propósito definitivo es democratizar el acceso a la cultura y al pensamiento crítico desde los primeros años de vida en la comunidad educativa.
La importancia de la filosofía en las niñeces
Para la escritora y mediadora de lectura Marian Lutzky, la filosofía constituye una vía para compartir reflexiones de manera horizontal con las infancias, lo que les otorga voz y protagonismo. Asimismo, valora la imaginación, la ironía y la libertad con la que las niñeces abordan temas complejos al expresar inquietudes que los adultos suelen callar por autocensura.
Por su parte, Carolina Bruna, académica de la Universidad Austral de Chile (UACh) y doctora en Filosofía, destaca la disposición de la niñez para formular preguntas profundas sobre el entorno que el mundo adulto evita por vergüenza. Además, añade que los estudiantes elaboran reflexiones complejas sobre la verdad, la percepción o los sueños, a la vez que desarrollan un pensamiento crítico agudo frente a dilemas de la realidad adulta, como las estafas virtuales y la desinformación digital.
Finalmente, Valentina Nielsen, estudiante de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación, puntualiza que el verdadero valor de estos talleres radica en garantizar que la voz del alumnado sea la protagonista, puesto que esto impide que los sesgos del adulto se impongan sobre el pensamiento infantil. Debido a ello, hace un llamado a validar la otredad de las infancias de forma respetuosa e igualitaria, lo que exige dejar de tratarlas con condescendencia y reconocerlas como interlocutoras válidas en discusiones complejas.
